Detrás de cada campeón hay un maestro. En el caso de los atletas del Club GranBudo, ese maestro es Ángel Luis Moreno, un hombre que lleva más de cuatro décadas dedicado a las artes marciales y que ha convertido su pasión en una herramienta de transformación social.

De víctima de bullying a maestro

La historia de Ángel Luis con las artes marciales comenzó en 1983, cuando tenía apenas 6 años. «Empecé a entrenar porque sufría acoso escolar y necesitaba aprender a defenderme», recuerda. Lo que empezó como una necesidad se convirtió en su vocación de vida.

Una filosofía de vida

En 1990, con solo 13 años, Ángel Luis obtuvo su título de maestro. Desde entonces ha dedicado su vida a enseñar, pero no solo técnicas de combate. «Las artes marciales son mucho más que golpear. Enseñan disciplina, respeto, perseverancia y humildad», explica.

La fundación del Club GranBudo

En 2014 fundó el Club GranBudo en Las Palmas de Gran Canaria, con una filosofía clara: hacer accesible la práctica deportiva de calidad a todos los jóvenes, independientemente de su situación económica.

Una cantera de campeones

Bajo su dirección, el club ha formado a decenas de campeones nacionales, europeos y mundiales. Atletas como sus propios hijos, Leisy Moreno (tetracampeona de Europa), o los mellizos Pablo y Julio Ojeda demuestran la calidad de su método de enseñanza.

Colaboración con la Fundación Ojusa

La alianza entre el Club GranBudo y la Fundación Ojusa ha permitido ampliar el alcance de esta labor, ofreciendo becas y apoyo a jóvenes con talento que de otra forma no podrían acceder a la competición de alto nivel.

El legado de Ángel Luis Moreno va más allá de los títulos: está cambiando vidas a través del deporte.