Detrás de cada medalla hay una historia. Y detrás de cada historia, una familia que apostó por el deporte como camino de crecimiento. Estas son algunas de las historias que nos inspiran cada día.
«Mi hijo era muy tímido»
María, madre de Adrián (12 años)
«Adrián era un niño muy retraído. Le costaba hacer amigos, no levantaba la voz ni para pedir algo en una tienda. Empezó en el Club GranBudo casi por casualidad, porque un amigo iba. Los primeros meses le costó, pero el maestro Ángel Luis tuvo una paciencia infinita.
Hoy, tres años después, Adrián es otro. Compite, tiene amigos, incluso ayuda a enseñar a los más pequeños. El cambio ha sido increíble. No solo en el tatami, también en el colegio y en casa.»
«Le diagnosticaron TDAH»
Carlos, padre de Lucas (10 años)
«Cuando nos dijeron que Lucas tenía TDAH, probamos de todo. Fue un médico quien nos recomendó las artes marciales como complemento. Al principio éramos escépticos, ¿cómo iba a concentrarse en algo tan exigente?
Pero funcionó. La estructura de las clases, el respeto a las normas, el tener que memorizar formas… Todo eso le ayudó a desarrollar la concentración. Sus notas han mejorado y en casa está más tranquilo. El Taekwon-Do no es magia, pero es una herramienta poderosa.»
«Era víctima de bullying»
Ana, madre de Sofía (14 años)
«Sofía lo pasó muy mal en primaria. Se reían de ella, la excluían, incluso hubo agresiones. Llegaba a casa llorando casi todos los días. Decidimos probar con el Kickboxing para que ganara confianza.
No fue inmediato, pero poco a poco Sofía cambió. No porque ahora pegue a nadie, que nunca lo ha hecho, sino porque camina diferente. Tiene otra presencia, otra seguridad. Los acosadores dejaron de verla como víctima fácil. Ahora está en secundaria y le va genial.»
«No teníamos recursos para las competiciones»
Pedro y Carmen, padres de David (16 años)
«David tiene talento, todos lo veían. Pero cuando empezaron las competiciones nacionales e internacionales… los costes eran imposibles para nosotros. Viajes, hoteles, inscripciones… Pensamos que tendría que dejarlo.
Entonces conocimos la Fundación Ojusa. Gracias a su beca, David ha podido competir en España y en Europa. Ha sido campeón y ahora sueña con llegar a lo más alto. Sin la Fundación, ese sueño habría muerto.»
¿Tienes tu propia historia?
Si el Club GranBudo o la Fundación Ojusa han marcado la vida de tu familia, nos encantaría conocer tu historia. Escríbenos a info@fundacionojusa.com.
Los nombres de algunos testimonios han sido cambiados para proteger la privacidad de las familias.
Comentarios recientes